España

“Las inmobiliarias no nos quieren atender”

“Las inmobiliarias no nos quieren atender”


Las sirenas sonaron en la ciudad de Ferrara, en el norte de Italia, que tiene una población de 132.000 habitantes y acoge Erasmus todos los años. Este año cuenta con unos 70 españoles. Muchos llegaron hace unos días con la esperanza de encontrar alojamiento cuando estuvieran en la ciudad, pero no fue así, al contrario, En la ciudad italiana, las agencias inmobiliarias no quieren atender a los estudiantes españoles, Los particulares no alquilan sus apartamentos y no hay vacantes en vivienda. “La ciudad se vino abajo porque la universidad ofrecía más plazas de las que podía albergar Ferrara”, cuenta Javier Marín, un estudiante de Derecho de Huelva que visitó sin éxito cerca de cuarenta agencias inmobiliarias.

Laura Vanessa (Roma)

«Nos dieron una lista de alojamientos, pero están todos llenos»

“Empezamos a buscar piso cuando nos dieron una beca Erasmus a finales del año pasado”, explica Laura Fenosa, estudiante de quinto de Medicina de la Universidad de Salamanca que aterrizó el pasado domingo con otros tres amigos en Roma, segura de que Estar en la ciudad sería una ventaja, lo más fácil para conseguir un apartamento. “Buscamos todo el tiempo desde que nos dieron la beca, pero nunca nos respondieronPor eso, desesperados, decidimos subirnos al avión y volar a Roma 10 días antes del inicio de clases contactando con inmobiliarias y buscando piso, pero esto es imposible”, cuenta una joven conquense. “La beca son 200 euros y nos piden 3.600 euros, más dos meses de apadrinamiento, así que nos ponemos más de 6.000 euros para mudarnos a un piso”, denuncia la joven e insiste en que el problema no es solo el depredador de precios –Vivienda pide 800 euros al mes sin cargo-, pero en realidad no encuentran alojamiento disponible.

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Dice la joven que no oculta su sufrimiento por esta situación, pues vive en una institución tipo “B&B”.

La situación lo sorprendió porque confirma que los compañeros de los otros años no tuvieron problemaspero este año les dijeron que ha aumentado el número de alumnos y por eso ha subido todo.

Además, Laura Vinuesa reconoce sentirse desaprobada por ser estudiante de español: «Sobre todo dicen que no quieren a los estudiantes».

Las clases empiezan el 28 de septiembre en la facultad de medicina, por lo que la joven está a tope porque no quiere volver, porque tampoco tiene donde quedarse en Salamanca, y sus compañeros han empezado hace como un mes. .

Marta García (Roma)

«No nos importa si vivimos juntos o separados, queremos vivienda»

“Estamos desesperados porque todavía no nos hemos quedado de brazos cruzados, desde la casa hemos estado mirando por todas las rejas, llamando a los caseros que nos han pasado de erasmus de años anteriores y no conseguimos nada”, dice Marta García, socia de Laura Vinuesa e insiste: “Nos pasamos todo el día yendo de un lado a otro y no tenemos tanta suerte Aunque nos adaptamos a cualquier cosa, no nos importa si vivimos juntos o separados, pero queremos acomodarnos».

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Lo tienen en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, que es la institución de acogida de este grupo de estudiantes de medicina. lista de espera en su alojamiento y en algunos centros se les pidió llamar en noviembre, Pero Marta García insiste en que no pueden pasar casi dos meses en hoteles o alojamientos similares.

“Nos plantamos en las puertas de muchas inmobiliarias, pero algunas ni quieren venir a nosotros”, lamenta la joven compostelana que estudia en la Universidad de Salamanca.

Pasan sus días visitando propiedades por toda la ciudad., buscan departamentos con letrero de alquiler, aunque dicen que apenas se les ve, mirando los portales de «internet». “Ayer nos enseñaron un piso, y aunque costaba dos personas y costaba 1.300 euros, dijimos que sí, pero al poco tiempo nos llamaron para decirnos que ya lo habían ocupado”, explica Marta García, esperando tener más éxito con su próxima cita. .

«Volver a España es lo último que queremos. En Salamanca no tenemos alojamiento y ya ha empezado el curso. Algunos de nosotros trabajamos en el verano para ahorrar dinero, y ahora no sabemos qué va a pasar», comenta con nostalgia el estudiante de medicina.

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Alicia (Roma)

«Te piden tres años de contrato, y como solo vas a estar un año, pierdes dos meses de fianza»

“Me voy a Roma y llevo todo el verano buscando alojamiento por Internet a través de diferentes páginas, pero cuando llamo o mando mensajes no me contestan”, cuenta Alicia, estudiante de la Universidad de Salamanca. que iba a Roma a principios de octubre y asegura: «No quieren estudiantes en pisos de alquiler y menos españoles». Además, este estudiante condena los contratos abusivos: “Te piden tres años de contrato porque saben que vas a ser uno como mucho y así pierdes dos meses de fianza”.

En este momento, Alicia está en Salamanca y tiene el billete de avión para el 2 de octubre, pero no está segura de si irá. «Estoy pensando en ir a ‘B&B’ durante 15 días y buscar allí», pero no está seguro porque una de las personas con las que viajará estuvo con sus padres en agosto y no encontraron nada. Concluye: «Es una pena porque la beca Erasmus es un premio y al final se convierte en un castigo».

Natalia Prado (Bolonia)

«Tengo vivienda porque la alquilé en abril»

La estudiante de filología Natalia Prado tiene una beca Erasmus en Bolonia. “Conozco gente sin piso y días después todavía no lo han encontrado”, apunta y explica: «Estoy en un dormitorio porque la contraté en abril». Ella no eligió un apartamento porque dice que hay mucho fraude. Respecto a la situación de otros compañeros, comenta que conoce casos de amigos que han «colado» a sus compañeros en sus habitaciones mientras buscaban un sitio donde vivir. «Hay mucha gente en esta situación», dice.

pariente afectado

“Hay una falta de planificación por parte de todas las universidades”.

Un familiar de un estudiante afectado por la falta de alojamiento para estudiantes Erasmus españoles en Italia habla de «discriminación» y denuncia la «angustia y el estrés» de los afectados y sus familiares.

“Por el lado de las universidades, perdemos la mayor planificación para que no vuelva a pasar”, asevera un familiar y apunta: “La oferta de plazas Erasmus debería dar una garantía mínima. Antes todos los departamentos se llamaban entre sí para planificar las vacantes y ahora no se hace”. Este hombre pide una solución para que su hija no tenga que pasar de pensión en pensión y dejar de perder dinero.



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